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Al llegar al
Cerro Áspero uno no puede resistirse a la tentación de recorrer sus
instalaciones, mientras eso sucede, la imaginación nos va transportando a
través de los años, y nos conduce a su etapa de plenitud. Pueblo minero,
llamado en la actualidad pueblo escondido, deja percibir ante la simple
mirada de quien lo recorra, los recuerdos que atesora en su eterno
silencio. Entrando en su sala de máquinas la Usina en donde las
Caterpillar abastecían de luz a más de 400 almas nos da una idea de la
magnitud en su época de esplendor.
Adentrándonos
sobre las construcciones podemos visitar las casas de los solteros, la
casa del Jefe sobre un paraje rodeado de pinos y a una elevación
considerable sobre el resto de las demás viviendas.
A
no más de 40 minutos de caminata ascendiendo por una de las laderas de la
sierra llegamos a los túneles en los cuales extraían el Tungsteno o
Wolfran, luego eran transportados en carretones pudiéndose percibir el
camino de caracoles para el descenso.
Cientos
de historias, sueños y anhelos aun siguen sobre el Cerro Áspero a
la espera de ser capturados por los visitantes. Ese es nuestro deseo,
hacer revivir los recuerdos y poner en funcionamiento por una vez más la
usina, y así devolverle todo el esplendor al Pueblo
escondido, al Pueblo minero.
Podemos
ayudarte y podes ayudarnos a que así sea. Quizás te quede la imagen del
momento en que José el único habitante del pueblo nos acompañe hasta el
comienzo de la cuesta, y alzando su mano nos despida al mismo tiempo
que inmóvil, piense, en que ya pasó otro día que todo está en calma,
hasta el próximo visitante que decidido vaya por más sueños. |